Por qué ver "All Things Must Pass": auge y decadencia de Tower Records

El documental, disponible en Netflix, cuenta la historia de la cadena de tiendas de discos más relevante de Estados Unidos y de Russel Solomon, su fundador.

En 1960 Russel Solomon abrió la primera de sus legendarias tiendas y dio origen a lo que sería una historia de innovación, bonanza económica y catástrofe anunciada por el advenimiento de las nuevas tecnologías. En el medio, 36 años de una franquicia que representó fielmente los mejores momentos de la industria musical, esos que parecen tan lejanos en el tiempo como el recuerdo de un nombre que todavía mantiene su peso: Tower Records.

All Things Must Pass es el documental que cuenta en detalle el ir y venir de esa montaña rusa de la cultura pop que fue la cadena de disquerías más importante de todas. La que, desde California, conquistó Estados Unidos e inesperadamente encontró en Japón un nicho inigualable. Y la que también se instaló en Argentina con su clásica propuesta: locales gigantes, atestados de discos de todo tipo (de pop a palabra hablada). El stock casi infinito como capital diferencial y la música como lugar de encuentro fueron su receta. ¿Acaso no suena perfecto?

Durante casi cuatro décadas lo fue. Tower se destacó como una emprendimiento ajeno a cualquier norma. Una creación a medida de su fundador y un experimento social de lo más variopinto. La mayor parte de los testimonios que reúne la película provienen de exgerentes y empleados jerárquicos. Todos ellos cuentan la misma historia. Consiguieron trabajo en Tower porque su pasión era la música. Empezaron como cajeros, vivieron la magia del rock en carne propia y, con los años, crecieron dentro de la estructura de una compañía que se volvió multinacional casi sin darse cuenta.

Por eso, All Things Must Pass es un retrato idílico no solo de una ética de trabajo, sino también de una época dorada que ya no volverá. Las tiendas de discos promoviendo lo mismo que hoy venden las redes sociales (el encuentro en el espacio público). La música como algo capaz de darle sentido a una vida cualquiera. La de un empleado administrativo o la de Elton John, que llegó a tener vía libre para entrar a la sucursal de Los Ángeles (por supuesto, enorme) una hora antes de su horario de apertura oficial.

Entre anécdotas, ideas locas y revoluciones de mercado (como el ojo precursor en la adopción masiva del formato CD), la bandera de Tower Records queda en alza.

Más allá del final inexorable y de graves errores de cálculo a la hora de imaginar el futuro, Russel Solomon se termina quedando con todas las miradas. El tipo estuvo en la cima del mundo y capitalizó el negocio de la música como nadie más. Con el tiempo, la propia industria lo fagocitó y lo volvió alguien obsoleto. Sin embargo aquí está él y su historia. La de un grupo de personas que vivieron un sueño al máximo de sus posibilidades y despertaron justo a tiempo para contarlo.

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El texto original de este artículo fue publicado el 14/01/2018 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición pdf para leerlo igual que en el papel.
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